Yo comencé mi educación formal, cuando tenía tres años. De esta
etapa recuerdo flashes de imágenes, pero a quién sí recuerdo con gran nitidez y
guardo un especial cariño es a mi maestro Don Aurelio. Recuerdo imágenes en
clase, algún momento por el pasillo…hasta mí paso a Educación Primaria.
Aquí recuerdo a la señorita Encarnita, que estuvo conmigo en mi 1º
y 2º. Era muy estricta, y teníamos muchas normas de clase, pero en general se
trabaja muy bien.
Quien verdaderamente me inspiró en esta profesión, fue Isabel, mi
maestra de 3er ciclo. Muchos días, por la tarde, nos dejaba a otra compañera y
a mí, ayudar a aquellos chicos que tenían mayores dificultades, y les
explicábamos las cosas. A mí me encantaba, el hecho de explicarles cómo lo
había aprendido yo, con la ayuda de la pizarra y o bien en sus sitios,
pasábamos tiempo extra en clase.
El aprendizaje en esta etapa se hacia de una manera más personal e
individualizada, ya que éramos menos en clase, nos conocían mas, y nosotros a
ellos. Pasábamos mucho tiempo con nuestro tutor, incluso algunas veces, el
tutor nos daba la especialidad.
En el paso al instituto, se echaba de menos el cariño y la
atención constante que se tiene en el colegio, ya que el trato es más humano.
Aquí sí que noté un gran cambio, ya que los profesores, eran más de llegar,
exponer su clase e irse, y por mucho que mostraran su ayuda, no era lo mismo.
En el instituto, los profesores tienen muchos alumnos, que ven
durante dos o tres horas a la semana, por lo que obviamente, no pueden
conocernos tanto ni hacer su enseñanza tan individualizada como en el colegio.
En esta etapa, es donde empezó mi educación no formal, ya que
asistía a clases de matemáticas, para reforzarlas un poco. Estas continuaron
hasta bachillerato, donde nos juntamos un grupo de amigas, e íbamos juntas a
repasar y hacer más ejercicios, ya que el profesor de matemáticas no se
preocupaba mucho de nuestro aprendizaje, ni solía explicar nuestras dudas.
Otras de mis grandes inspiraciones fue mi profesora de inglés en
varios años en la educación secundaria, y sobre todo en mis años de
bachillerato, doña Carmen, con la cual aprendí muchísimo e hizo que me
encantara el inglés y que por ello me decantara en mi futuro. Entre mis ganas
de enseñar, que ya tenía desde primaria, y este ultimo empujón, decidí estudiar
magisterio de inglés. Y cada día, al llevarlo en práctica en mi trabajo, estoy
más contenta con mi elección y acordándome de esas personas que hicieron que
hoy en día sea quien soy.
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