lunes, 11 de marzo de 2013

Lecciones de los videojuegos en educación, civismo, periodismo


A continuación os voy a comentar, sobre el siguiente artículo: 
Lecciones de los videojuegos en educación, civismo, periodismo
Me ha parecido muy interesante este artículo, ya que yo no soy una gran aficionada a los videojuegos, y creo que por ello no le veía la parte tan beneficiosa que tienen para la educación, sino que más bien lo veía como algo negativo que quitaba mucho tiempo a los chicos, evitaban la socialización de estos con los compañeros de su edad y que a su vez generaban grandes problemas como el sedentarismo, pudiendo ocasionar obesidad infantil.

Centrándonos en el artículo, me ha causado mucho impacto el video que se adjunta (Adolescente privado del uso de videojuegos- reacción) , en el cual, un adolescente reacciona ante el hecho de quitarle su videojuego. Aquí podemos ver el tirón que tienen y como si llevamos ese efecto a la enseñanza, sería asombroso, vamos, inimaginable que un chico se ponga de tal manera por quitarle un libro o no dejarle aprender.

Ese es el impacto negativo que conlleva los videojuegos, ya que en muchos casos crea adicción, y hay chicos que no saben racionarse las horas que dedican a ellos, y cuando no es el tiempo que ellos quieren, se ponen violentos, enfadados…

Si sacamos las cosas positivas de los videojuegos, son expertos en motivación, refuerza, etc. por lo que trasladado al ámbito educativo, se transformaría en éxito, y no en abandono escolar o malos resultados en los informes PISA.

También podemos ver a Tom Chatfield en su charla sobre “Siete formas en que los videojuegos premian el cerebro”, en la que se ven los beneficios que aporta. Si estos siete ámbitos que él enumera, lo trasladáramos a otra realidad, en nuestro caso la educación, podíamos conseguir el éxito deseado. Las diferentes aplicaciones son:
  • Crear una barra que mida nuestro progreso, para darnos cuenta cómo vamos aprendiendo y mejorando, algo que nos motiva.
  • Establecer objetivos a largo y corto plazo. Finalmente queremos conseguir una meta, pero si la vamos estableciendo con pequeñas tareas, notamos la consecución de estas, por lo que te incita a seguir.
  • Se recompensa el esfuerzo por mínimo que sea y no se castiga el error.
  • Feedback, es decir, vincular las consecuencias con las acciones.
  • Factor incertidumbre: por una parte una recompensa conocida,  apasiona, y por otro lado, y un premio desconocido, les motiva.
  • Predecir aumentos de participación: memoria (prediciendo los mejores momentos para aprender) y confianza (asumiendo riesgos, dificultades de aprendizaje…).
  • Otras personas, que es lo que realmente excita.

Si todo esto lo llevamos al tema de la educación, debemos de transformarla de tal manera que involucremos a la gente. Hay que ofrecer continuidad entre experiencia e inversión personal, partir de las pequeñas tareas y premiar el esfuerzo si se consigue todo el conjunto.

Para finalizar, he de decir que estamos muy engañados, y por el simple hecho de no compartir una afición, desconocía la parte positiva de algo en lo que participa mucha gente, tanto jóvenes, como no tanto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario