Tras
la lectura de los diversos documentos se sacan muchas conclusiones y se ve el engaño,
la falta de claridad y desconocimiento que hay sobre la educación, un tema que
nos afecta a todos y que es la base de toda persona, por lo que no se debería
opinar a ciegas, sin conocimiento alguno de ello, ya que se daña a toda la
sociedad.
Entre tantas ideas que se señalan,
estoy de acuerdo con Javier Marías respecto al hecho de subir o no el nivel de
exigencia. Al exigir, hace que el alumno que quiera aprender, se involucre y se
esfuerce, fomentando su capacidad intelectual, mientras que aquellos que no
quieran, con mayor o menor nivel, no querrán igualmente. Esto es algo que ha
ocurrido y continúa en la actualidad, quien quiere, lo hace, independientemente
de las metas que haya que conseguir. Así mismo, no puede ser uno de los
argumentos que justifiquen el hecho del fracaso escolar, ya que, de acuerdo con
el manifiesto pedagógico, el fracaso se debe a que los métodos de enseñanza no
son los adecuados, ya que no generan un aprendizaje persistente en el tiempo y
de calidad, sino que se aprenden las cosas, para plasmarlas en un examen, y no
para aplicarlas en el día a día.
Según nos dice José Saturnino
Sánchez, el hecho de fracasar depende de la suerte, ya que en función del grupo
al que pertenezcas, estarás encaminado al éxito o fracaso absoluto. Es cierto,
por mi experiencia académica, que las clases con letra C ó D son las peores,
pero si un alumno es brillante, lo será tanto en el grupo A, como en el D, y
aquellos que no quieran estudiar, y pertenezcan al A, no lo harán por mucho que
su grupo tenga la “fama” de bueno.
Hoy en día, el maestro es uno más,
ya que las actuales Leyes de Educación no le respaldan, como nos dice Javier
Marías. No digo que esté a favor de la autoridad exagerada que poseía el
maestro en épocas anteriores pegando a los alumnos, ya que no es la manera de
enseñar ni de transmitir normas, pero las leyes hacen que la palabra del alumno
esté al mismo nivel que la del profesor, haciendo que se pierdan el respeto y
sea complicado impartir una clase, ya que eres uno más, sin respaldo de nadie,
y con padres en contra, los cuales no tienen reparo de usar la violencia para
que su hijo/a se quede por encima.
Por hechos como este, la sociedad
cree que los alumnos de hoy en día son peores, ya que no tienen un respeto hacia
sus profesores, acosan a sus propios compañeros, hay violencia escolar, y estos
chicos, son solamente el reflejo de la sociedad, se aprende de ella, y estas
son las ideas que se van trasmitiendo, pero no se es mejor o peor. Bajo mi
punto de vista, si la escuela se adaptara y evolucionara con la sociedad, es
decir, sus contenidos y métodos, se podrían cambiar estas actitudes, ya que
hemos de actualizar la escuela, manteniendo sus cosas buenas, y mejorando o
modificando aquellas que no lo son tanto.
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