miércoles, 13 de marzo de 2013

No molestes, mamá, estoy aprendiendo



En esta nueva entrada hablaré sobre la entrevista a Marc Prensky: No molestes, mamá, estoy aprendiendo.

He de decir que me ha parecido muy interesante, y desde el primer momento, me cautivó con su comienzo, que dice así:
“El profesor del siglo XXI ha de preparar a sus estudiantes para un futuro incierto”.

Y como docente, me siento muy identificada. Cada vez cuesta más llamar la atención de los niños. Yo misma, y con lo que me cuentan mis padres, me entretenía con cualquier cosa, todo nos llamaba lo atención, pero hoy en día esto ha cambiado.  Nuestros alumnos ven cosas tan extraordinarias, que mantener el sistema tradicional de enseñanza, poco llamativo para ellos, hace que no se obtengan los resultados deseados.

Está claro que la educación necesita una evolución, ya que hay que adaptarse a la sociedad actual y cambiante, nada que ver con la de hace años atrás.

Actualmente y desde hace años, los ordenadores y videojuegos están a la orden del día, y como nos dice Prensky, no son tan malos como dicen. Según él, lo piensa la gente que no es aficionada (como es mi caso, y he necesitado ver diversos vídeos para cambiar de opinión), y el hecho de que la sociedad lo piense, es por la imagen que da la prensa de ellos, que sólo saca los puntos negativos, pero como todo, tiene muchos beneficios, y peligros, pero escasos.

Los videojuegos nos enseñan reglas, agudizan la creatividad e ingenio, socializan, hacen que no se olvide lo aprendido, y finalmente te dan una recompensa, pasar de nivel. Numerosos estudios demuestran que son mejores músicos, médicos, empresarios, etc. aquellos que han jugado con los videojuegos que ya le han ayudad a asumir riesgos. El punto que falta en los videojuegos es conseguir que padres e hijos jueguen juntos con habilidades adaptadas a su edad.

Otro punto que se señala en la entrevista es la diferencia entre estos términos tan usados hoy día: nativos e inmigrantes digitales. Los primeros son aquellos que se vieron envueltos al nacer en la tecnología, y los inmigrantes aquellas personas que asumen la tecnología con mayor o menor dificultad y que con el tiempo sienten la necesidad de usarla.

Se  dice que los niños de hoy en día solo concentran su atención en las pantallas, y eso no es cierto. Todos podemos hacer varias cosas a la vez, por lo que aunque los niños estén viendo la televisión, no quiere decir que no estén pendientes de lo demás. Si es cierto, que en ocasiones, hay momentos que nos absorben tanto, que nos evaden, pero no hay que generalizarlo y culpar a las nuevas tecnologías, ya que eso mismo ocurre al leer un libro que te guste y te mantenga intrigado.

La incorporación de las nuevas tecnologías a la escuela solo supone ventajas, ya que se da el aumento de atención a la diversidad, cooperación, acceso a la información, realizar propios diseños, aprender idiomas…

Por todo ello, la educación tiene que cambiar. Hay riesgos, como mencioné anteriormente, por ello el alumno ha de saber asumirlos, y ahí esta la función del profesor, enseñar a evitarlos.

La educación y sus cambios se ven resumidos en la siguiente frase sacada del mismo vídeo, que dice así: “no hay lugar para los métodos del siglo XIX en la escuela del siglo XXI”. Por tanto, la misión de la escuela es llevar todo lo bueno de los videojuegos al aula, es decir, tiene que motivar con aquello que apasiona; no sólo tienen que aprobar un examen sino que tienen que socializarse; y enseñarles a vivir en nuestro mundo, y en el futuro.

            Finalizaré con otra gran frase de Marc Prensky: "La antigua forma de enseñar es aburrida, la nueva se basa en que los chicos aprendas solos".

             Así, lo harán por sí mismos, y sin saberlo.

martes, 12 de marzo de 2013

Crítica sobre las diferentes visiones de la educación


           Tras la lectura de los diversos documentos se sacan muchas conclusiones y se ve el engaño, la falta de claridad y desconocimiento que hay sobre la educación, un tema que nos afecta a todos y que es la base de toda persona, por lo que no se debería opinar a ciegas, sin conocimiento alguno de ello, ya que se daña a toda la sociedad.

            Entre tantas ideas que se señalan, estoy de acuerdo con Javier Marías respecto al hecho de subir o no el nivel de exigencia. Al exigir, hace que el alumno que quiera aprender, se involucre y se esfuerce, fomentando su capacidad intelectual, mientras que aquellos que no quieran, con mayor o menor nivel, no querrán igualmente. Esto es algo que ha ocurrido y continúa en la actualidad, quien quiere, lo hace, independientemente de las metas que haya que conseguir. Así mismo, no puede ser uno de los argumentos que justifiquen el hecho del fracaso escolar, ya que, de acuerdo con el manifiesto pedagógico, el fracaso se debe a que los métodos de enseñanza no son los adecuados, ya que no generan un aprendizaje persistente en el tiempo y de calidad, sino que se aprenden las cosas, para plasmarlas en un examen, y no para aplicarlas en el día a día.

            Según nos dice José Saturnino Sánchez, el hecho de fracasar depende de la suerte, ya que en función del grupo al que pertenezcas, estarás encaminado al éxito o fracaso absoluto. Es cierto, por mi experiencia académica, que las clases con letra C ó D son las peores, pero si un alumno es brillante, lo será tanto en el grupo A, como en el D, y aquellos que no quieran estudiar, y pertenezcan al A, no lo harán por mucho que su grupo tenga la “fama” de bueno.

            Hoy en día, el maestro es uno más, ya que las actuales Leyes de Educación no le respaldan, como nos dice Javier Marías. No digo que esté a favor de la autoridad exagerada que poseía el maestro en épocas anteriores pegando a los alumnos, ya que no es la manera de enseñar ni de transmitir normas, pero las leyes hacen que la palabra del alumno esté al mismo nivel que la del profesor, haciendo que se pierdan el respeto y sea complicado impartir una clase, ya que eres uno más, sin respaldo de nadie, y con padres en contra, los cuales no tienen reparo de usar la violencia para que su hijo/a se quede por encima.

            Por hechos como este, la sociedad cree que los alumnos de hoy en día son peores, ya que no tienen un respeto hacia sus profesores, acosan a sus propios compañeros, hay violencia escolar, y estos chicos, son solamente el reflejo de la sociedad, se aprende de ella, y estas son las ideas que se van trasmitiendo, pero no se es mejor o peor. Bajo mi punto de vista, si la escuela se adaptara y evolucionara con la sociedad, es decir, sus contenidos y métodos, se podrían cambiar estas actitudes, ya que hemos de actualizar la escuela, manteniendo sus cosas buenas, y mejorando o modificando aquellas que no lo son tanto.    

Mi biografía educativa


Yo comencé mi educación formal, cuando tenía tres años. De esta etapa recuerdo flashes de imágenes, pero a quién sí recuerdo con gran nitidez y guardo un especial cariño es a mi maestro Don Aurelio. Recuerdo imágenes en clase, algún momento por el pasillo…hasta mí paso a Educación Primaria.
Aquí recuerdo a la señorita Encarnita, que estuvo conmigo en mi 1º y 2º. Era muy estricta, y teníamos muchas normas de clase, pero en general se trabaja muy bien.
Quien verdaderamente me inspiró en esta profesión, fue Isabel, mi maestra de 3er ciclo. Muchos días, por la tarde, nos dejaba a otra compañera y a mí, ayudar a aquellos chicos que tenían mayores dificultades, y les explicábamos las cosas. A mí me encantaba, el hecho de explicarles cómo lo había aprendido yo, con la ayuda de la pizarra y o bien en sus sitios, pasábamos tiempo extra en clase.
El aprendizaje en esta etapa se hacia de una manera más personal e individualizada, ya que éramos menos en clase, nos conocían mas, y nosotros a ellos. Pasábamos mucho tiempo con nuestro tutor, incluso algunas veces, el tutor nos daba la especialidad.
En el paso al instituto, se echaba de menos el cariño y la atención constante que se tiene en el colegio, ya que el trato es más humano. Aquí sí que noté un gran cambio, ya que los profesores, eran más de llegar, exponer su clase e irse, y por mucho que mostraran su ayuda, no era lo mismo.
En el instituto, los profesores tienen muchos alumnos, que ven durante dos o tres horas a la semana, por lo que obviamente, no pueden conocernos tanto ni hacer su enseñanza tan individualizada como en el colegio.
En esta etapa, es donde empezó mi educación no formal, ya que asistía a clases de matemáticas, para reforzarlas un poco. Estas continuaron hasta bachillerato, donde nos juntamos un grupo de amigas, e íbamos juntas a repasar y hacer más ejercicios, ya que el profesor de matemáticas no se preocupaba mucho de nuestro aprendizaje, ni solía explicar nuestras dudas.
Otras de mis grandes inspiraciones fue mi profesora de inglés en varios años en la educación secundaria, y sobre todo en mis años de bachillerato, doña Carmen, con la cual aprendí muchísimo e hizo que me encantara el inglés y que por ello me decantara en mi futuro. Entre mis ganas de enseñar, que ya tenía desde primaria, y este ultimo empujón, decidí estudiar magisterio de inglés. Y cada día, al llevarlo en práctica en mi trabajo, estoy más contenta con mi elección y acordándome de esas personas que hicieron que hoy en día sea quien soy. 

lunes, 11 de marzo de 2013

Lecciones de los videojuegos en educación, civismo, periodismo


A continuación os voy a comentar, sobre el siguiente artículo: 
Lecciones de los videojuegos en educación, civismo, periodismo
Me ha parecido muy interesante este artículo, ya que yo no soy una gran aficionada a los videojuegos, y creo que por ello no le veía la parte tan beneficiosa que tienen para la educación, sino que más bien lo veía como algo negativo que quitaba mucho tiempo a los chicos, evitaban la socialización de estos con los compañeros de su edad y que a su vez generaban grandes problemas como el sedentarismo, pudiendo ocasionar obesidad infantil.

Centrándonos en el artículo, me ha causado mucho impacto el video que se adjunta (Adolescente privado del uso de videojuegos- reacción) , en el cual, un adolescente reacciona ante el hecho de quitarle su videojuego. Aquí podemos ver el tirón que tienen y como si llevamos ese efecto a la enseñanza, sería asombroso, vamos, inimaginable que un chico se ponga de tal manera por quitarle un libro o no dejarle aprender.

Ese es el impacto negativo que conlleva los videojuegos, ya que en muchos casos crea adicción, y hay chicos que no saben racionarse las horas que dedican a ellos, y cuando no es el tiempo que ellos quieren, se ponen violentos, enfadados…

Si sacamos las cosas positivas de los videojuegos, son expertos en motivación, refuerza, etc. por lo que trasladado al ámbito educativo, se transformaría en éxito, y no en abandono escolar o malos resultados en los informes PISA.

También podemos ver a Tom Chatfield en su charla sobre “Siete formas en que los videojuegos premian el cerebro”, en la que se ven los beneficios que aporta. Si estos siete ámbitos que él enumera, lo trasladáramos a otra realidad, en nuestro caso la educación, podíamos conseguir el éxito deseado. Las diferentes aplicaciones son:
  • Crear una barra que mida nuestro progreso, para darnos cuenta cómo vamos aprendiendo y mejorando, algo que nos motiva.
  • Establecer objetivos a largo y corto plazo. Finalmente queremos conseguir una meta, pero si la vamos estableciendo con pequeñas tareas, notamos la consecución de estas, por lo que te incita a seguir.
  • Se recompensa el esfuerzo por mínimo que sea y no se castiga el error.
  • Feedback, es decir, vincular las consecuencias con las acciones.
  • Factor incertidumbre: por una parte una recompensa conocida,  apasiona, y por otro lado, y un premio desconocido, les motiva.
  • Predecir aumentos de participación: memoria (prediciendo los mejores momentos para aprender) y confianza (asumiendo riesgos, dificultades de aprendizaje…).
  • Otras personas, que es lo que realmente excita.

Si todo esto lo llevamos al tema de la educación, debemos de transformarla de tal manera que involucremos a la gente. Hay que ofrecer continuidad entre experiencia e inversión personal, partir de las pequeñas tareas y premiar el esfuerzo si se consigue todo el conjunto.

Para finalizar, he de decir que estamos muy engañados, y por el simple hecho de no compartir una afición, desconocía la parte positiva de algo en lo que participa mucha gente, tanto jóvenes, como no tanto.